
Demasiado temprano para Ignacio. Demasiado temprano para estar primero ante toda situación. Su karma es adelantarse a las situaciones que acaecen en su vida. Siempre le fue bien a la hora de llegar primero, ya sea en arribar primero a la escuela primaria como en llegar una hora antes de la cita con sus amigos o con su novia. Siempre llega temprano para poder estar tranquilo de que ha llegado en tiempo y forma. Su destino (o mejor dicho, sus destinos) es arribar a la calle Puán 1574 para poder concretar una entrevista con el individuo que solicita un empleado administrativo para tareas de oficina. Para eso, se levanta a las 06.00 AM para poder estar más lucido de lo costumbre.
Ni bien suena el despertador a la hora señalada, se levanta de la cama de un salto y va directamente al baño. Se lava la cara y los dientes. Vuelve a la habitación y se desprende de su pijama. La noche anterior había dejado el traje de vestir en la silla apostada en el escritorio. Debajo de la misma silla, había dejado sus zapatos negros bien lustrados. Se viste. Se pone su pantalón negro, medias negras de vestir, los zapatos, camisa celeste, corbata azul y el saco. Se dirige havia el escritorio y recoge una delgada carpeta color gris que contiene seis currículum. Siempre lleva esa cantidad en el caso de que se presenten más de una entrevista en el mismo día. Baja por las escaleras. Va hacia la cocina donde están desayunando sus padres. Se sienta sobre la mesa. Sus padres le sonríen. Mientras desayuna café con dos medialunas, escuchas voces de aliento “Que tengas mucho éxitos” “Espero que se concrete” “Siempre estaremos orgullosos de vos”, entre otras frases alentadoras que hacen que cualquier alma sea positiva y feliz. Luego de terminar su desayuno, se despide de sus padres con un beso. Ellos le dan una palmada en el hombro como signo de apoyo continuo. Abandona la casa.
Cruza la otra calle y espera en la esquina. Luego de tres minutos, divisa un taxi. Libre. Hace la señal de parada y el vehículo se detiene lentamente. Ingresa al auto y le dice al taxista “Buenos días. A Puán al 1574, por favor” El conductor también lo saluda cordialmente y enciende el taxímetro. El auto arranca. Ignacio mira a través de la ventanilla. El barrio todavía no se ha despertado. Sólo puede apreciar un par de porteros que limpian en la vereda con sus escobas y pocos almacenes que son abiertos luego de un letargo nocturno de servicio. Deja de lado la vista callejera y mira su carpeta. La desabrocha y ve su currículum. CURRICULUM VITAE titulando la hoja; DATOS PERSONALES al principio de la carilla con su foto al costado; ESTUDIOS CURSADOS en la primaria, secundaria, terciaria u universitaria; EXPERIENCIA LABORAL en tareas de recepción y administración en estudios jurídicos y contables; IDIOMAS citando a Inglés y Francés; y TECNOLOGÍA aplicada en Computación (Base de Datos, Office, Internet, Email, etc.) Todo en orden.
Luego de veinte minutos, el taxista le avisa a Ignacio el destino arribado. Le paga y lo despide. Sale del vehículo y cierra la puerta. El taxi sigue con su tradicional servicio. Ignacio sube a la acera y se topa con una gran casa de estilo arquitectónico moderno. Rejas verdes oscuras. Un gran porsche estrecho con flores alrededor. Un gran garaje al costado en bajada. Zócalos de todos los colores. Grandes ventanas. Una puerta transparente con manija de acero. En fín, una casa ostentable, pero bella. Mira a sus costados. Todavía nadie se presentó a la entrevista. Mira su reloj. Marca las 08.20 hs. Se coloca al costado de la reja y espera con la frente en alto y con aire de esperanza y oportunidad. Escucha el cantar de pájaros. Una suave frisa siente en su rostro y manos. Tanto el canto como la brisa también lo acompañan. No está solo. Medita. Sabe que tanto sus padres como sus esfuerzos en los estudios sirvieron para forjarse como un hombre con responsabilidades y con una actitud positiva y alegre, digno de ser confiable. Luego de media hora, ve enfrente de él acercarse un joven vestido formalmente. Quizás otro joven aspirante al trabajo a solicitar. No le erró. Le pregunta a Ignacio: “¿Viniste por el anuncio, no?" Él afirma. Luego se da una charla distendida con el recién llegado sobre el trabajo y sus quehaceres. Al cabo de dos minutos, llega otro joven para el puesto de trabajo. La charla se vuelve más distendida, con risas y chistes. Luego escuchan que la puerta de atrás de abre y una hermosa joven, al parecer la secretaria, les sugiere que pasen al casa y que se queden en el pasillo.
La secretaria les abre la reja y los hace pasar por el porche y los hace ingresar a la casa. Les abre la puerta de vidrio y esperan en el pasillo. Los tres postulantes aprecian un escritorio en donde recién se acaba de sentar la secretaria. La rodean cuadros de Picasso y Berni, colgados en pared color verde agua. A un costado, se ve una biblioteca con libros relacionados con Derecho Penal y Procesal. Del otro costado, se ve un largo pasillo con puertas a sus costados. Ignacio se sorprende el lugar. Muy espaciado. Una señal para que el postulante designado ocupe un lugar en la empresa. Mientras aguardan la espera de la persona la cual los va a entrevistar con la mirada puesta hacia el piso de cerámicas grises con puntos negros dispersos a lo largo de las mismas, la secretaria responde un par de llamados telefónicos. Tras quince minutos de espera, llega aquella persona que deposita sus esperanzas y logros en el postulante. Abre la puerta de vidrio y saluda cordialmente a los postulantes. Ellos le devuelven el saludo de la misma forma. Les pide los CVs a cada uno. Se los dan. Luego, se dirige hacia su despacho. Luego de diez minutos de espera, escuchan que se abre la puerta de su despacho y pronuncia: “Ignacio Obre”. Él responde afirmativamente. El sujeto vestido de camisa lila, pantalón negro y zapatos negros le dice con una sonrisa cálida: “Adelante”. Ignacio se dirige con pasos bien seguros al despacho de aquel hombre con su carpeta bajo su brazo y grandes esperanzas bajo su corazón y alma. Pasa al despacho y el hombre cierra la puerta tras de él. Ahora es cuestión de esperar. Una semana entre las ansias de trabajar en aquel cómodo lugar, de prestar sus conocimientos al presente puesto de trabajo y de aportar una buena dinámica al mismo. El destino será el responsable de su concreción laboral. Y él, bienaventurado será.
Larga Vida al Trabajo!!!!!
1 comentario:
Que feo buscar trabajo con todo lo que conlleva búsqueda incansable, trabajos nefastos,pero siempre a luchar y no bajar los brazos, excelente escrito, pobre pibe ojala lo hay conseguido, besos buen finde!!.
Majo
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