
Es muy probable, pueden corregirme o no, que para aquella persona que no se destaca dentro de un grupo, ya sea musical, literario o plástico, en fin, dentro de una cofradía artística, le resulte difícil expresarse frente a los demás. Culpen a la timidez, a la vergüenza o a cualquier agente responsable de sumergirse en forma involuntaria en la ola de la introversión. A aquella persona no le queda otra que esforzarse para expresar, ya sea vía escrita (odisea piloteada) u oral (titánica odisea), sus sentimientos frente a algo, como una situación, o alguien, como una persona especial. Esta idea, o mejor dicho, esta difícil travesía, la ha padecido el guitarrista George Harrison cuando escribió para el disco Revolver la inquietante pero hermosa canción I Want To Tell You, de la banda británica The Beatles.
Revolver, séptimo álbum lanzado por los Fab 4 (a saber: los Fabulosos Cuatro, integrado por Richard Starkey, o Ringo Star, (batería); Paul MCartney (bajo); George Harrison (primera guitarra); y John Winston Lennon (segunda guitarra)), fue lanzado al mercado de venta el 5 de agosto de 1966 y, como siempre, lograron una excelente reinvención. Renovación que se traduce tanto en las letras como en la música.
En cuanto a la composición lírica, las letras son maduras (bastantes alejadas de las letras ingenuas y divertidas de sus primeros álbumes, como Please, Please, Me, o With The Beatles -ambos de 1963), por los cuales tratan temas como la ironía (chequear la ácida Taxman), la soledad (ver la sinfónica Eleanor Rugby), la idílica nostalgia (tantear las conmovedoras Here, There and Everywhere, She Said She Said y For No One), la consolación (comprobar las encandiladas Love You To, Yellow Submarine y Tomorrow Never Knows) y la oda al gozo (probar las deliciosas I´m Only Sleeping, Good Day Sunshine, And Your Bird Can Sing, Doctor Robert y Got To Get To Into My Life)
En lo que respecta a la música, se conquista un nuevo refinamiento como se hizo en su anterior álbum, Rubber Soul (1965), pero más profundizado. Esto se puede apreciar en el uso de frías cuerdas (Eleanor Rigby), de logrados vientos (For No One y Got To Get To Into My Life), de la pacífica cítara (Love You To)- instrumento ya usado en la infiel Norwegian Wood (This Bird Has Flown) de Rubber Soul- y de los extraños efectos de sonidos (la intro de Taxman, el solo siniestro pasado a la inversa de I´m Only Sleeping, el jolgorio de Yellow Submarine, y los loops y el solo de Taxman pasado al revés de Tomorrow Never Knows). Dicha renovación implicó un preciso puente para el siguiente álbum de la banda de Liverpool, el cirquense y soprendente Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de 1967.
En Revolver, ya el tándem compositor Lennon-McCartney es desafiado por el extinto George Harrison, quien asomaba sus primeros pasos como compositor, aunque anteriormente escribió las melódicas Don´t Bother Me, de With The Beatles, e If I Needed Someone, de Rubber Soul, pero bajo la labor de coautor. Harrison plasmó en Revolver su calidad de songwriter en Taxman, Love You To y I Want To Tell You, canción que carga con una mochila de yeso la dificultad de expresarse frente a alguien.
I Want To Tell You empieza en forma silenciosa hasta que empieza a escucharse débilmente los acordes (lo que se llama fade-in) como si se estuviese acercando en forma temerosa a una desnuda exposición de sentimientos. El solo de guitarra se enlaza en forma fluida con el plató de la batería, el piano y luego el hipnótico bajo. Harrison canta retraídamente el desorden de palabras que tiene en su mente para decir. Mismas palabras que se escurren cuando se tiene frente a él una persona especial. De por sí, el continuo piano sumado a la mansa voz de Harrison y el gorjeo lanzado al aire a cargo de Lennon-McCartney muestran una exquisitez sublime.
El inquietante y bello piano palpita, junto al ritmo de la batería, sobre la confesión de Harrison acerca de la terrible timidez que lo pone en jaque y sufre por ello las lóbregas consecuencias: un ser asociable y confundido atrapado por los malditos juegos de vergüenza. Se interroga como un ser inocente el porqué de su desconcierto. Para eso, sugiere ser perseverante con el afán de resolver el ofuscado misterio a medida que pasa el tiempo. Necesita a esa persona especial como salvavidas para desterrar su sonrojo, pero también quiere que esa bella alma pueda además de ayudarlo, comprender la situación que sobrelleva en su mente.
Asimismo, Harrison expresa con total sinceridad el poder conocerla bien y poder desnudar sus frustraciones frente a ella, con lo que pretende así obtener por lo menos una compasión. Aunque algunas veces la compasión no es sino dar migajas de lastima a una atormentada persona.
Quizás cabizbajo, Harrison balbucea como si estuviese a solas con ella en un jardín o en una rambla (cualquier lugar siempre que sea cómodo y placentero que de signos de intimidad) su caos de decirle el profundo interés que despierta en él cuando la ve. Interés por donde se pliega el cariño y el amor. Sin embargo, el guitarrista no pierde las esperanzas de superar ese trauma con el paso del tiempo. No tiene apuro en esperar a que ese problema llegue a su fin. Es más, le resta total importancia el esperar eternamente. Siempre y cuando la vea a esa alma. Así, el tortuoso camino lleno de escollos podrá ser esquivado fácilmente. Más aún con la ayuda de ese abrigado corazón.
El fantástico piano se desvanece por completo para dar entrada a la armonía vocal, que no es sino el último gorjeo cortejado por Lennon-McCartney y Harrison para enunciar en forma insistente el tiempo de espera para derrotar la confusión. Tal gorjeo parece simular un canto en clave india. De hecho, India deja su huella en el disco en Love You To, pero con más evidencia y complejidad. El solo de guitarra y el gorjeo se esfuma en el viento en forma apacigua. El fade-out que se aprecia hace parecer que la canción no termina. Es decir, que la misma no acaba en forma directa, sino que la lucha que acaece en su mente continúa. Una pelea que un día será vanagloriada por el esfuerzo idílico de su autor.
“(I Want To Tell You) es acerca de la avalancha de pensamientos que son bastantes difíciles de describir, decir o transmitir” declaró Harrison en alusión al contenido lírico de la excelente y hermosa canción. Tal frustración se transforma en un canto a la timidez, pero también al poder de lidiarla cuando alguien nos hace suspirar y pensar en ella todo el tiempo. La confusión reina, pero la presencia intima y personal la aplasta. Fin del laberinto.
The Beatles – I Want To Tell You
I want to tell you
My head is filled with things to say
When youre here
All those words, they seem to slip away
When I get near you
The games begin to drag me down
Its all right
Ill make you maybe next time around
But if I seem to act unkind
It’s only me, it’s not my mind
That is confusing things
I want to tell you
I feel hung up but i don’t know why
I don’t mind
I could wait forever
I’ve got time
Sometimes i wish i knew you well
Then i could speak my mind and tell you
Maybe you’d understand
I want to tell you
I feel hung up but i dont know why
I dont mind, i could wait forever
I’ve got time
I’ve got time
Larga Vida a la Desenvoltura!!!!!
1 comentario:
Excelente post a un gran tema!!!, "...Quiero decirte Que estoy confundido y no sé porqué No me importa, puedo esperar eternamente Tengo tiempo Tengo tiempo", cuanta verdad,cuanta timidez, besos!!!.Felizfinde!!!
Majo
www.refugiodelkaos.blogspot.com
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