domingo, 15 de febrero de 2009

Idilio Deshojado


Detrás de esa caja de bombones y de ese ramo de rosas, se encuentra un alma totalmente desnuda, que emana de él un sincero y completo amor. La otra alma engalanada de una gran sonrisa y ojos vidriosos recibe algo más que material, que no es sino un tierno afianzamiento del cariño. Las dos almas se besan y festejan un grato Día de San Valentín entre besos y caricias. “Miráme y besáme”. Esa es una simple frase que quizás se este escuchando en estos momentos. O mejor, un “te quiero” acompañado de un gran beso. Del cielo caerán miles y miles de pétalos de rosas que bañarán a los dos amantes besándose ya sea en un banco de un jardín, una glorieta, un bote, sobre el césped, etc. En fín, en un cómodo lugar para dar entrada al intimismo.

Siempre pasa en que dos amantes no pueden verse en todo el día. Culpen a los quehaceres del día (aunque algunos no hay que renegar de ellos) como trabajar en una oficina tediosa con miles de carpetas o estudiar en una biblioteca completamente silenciosa (de hecho, tal cuestión es la esencia de una biblioteca) amen de obtener una moderada nota en el parcial. El día no acaba hasta que no se cumplan con las obligaciones dispuestas por el destino. En un momento dado (¿qué estoy diciendo… o escribiendo? Nosotros nos abstraemos de la rutina por nuestra propia voluntad) necesitamos de ese alguien que nos llena de besos y susurros en el oído para levantar la autoestima de uno (no con eso quiero decir que todos somos unos seres abatidos) Sólo por ver a esa persona especial o por medio de algunos intermedios facilitadores (ver: SMS, MSN, Hotmail, Fotolog y Facebook) para estar en contacto, la vida se nos hace aún mas significativa y feliz.

No creo que haya un amor malo. Si lo hay, deberá lindar con el sadomasoquismo o la perversidad (¿acaso no son oscuros sinónimos?) Peor que amor malo, es un amor no correspondido. El haber mantenido una marcada pasión durante un determinado lapso de tiempo para luego saber que no fue algo profundo y sincero, sino algo falso y poco creíble. Uno y otro comprenden que ya no va para más aquella reciente relación y comienzan a ingresar los fantasmas del recuerdo del amor pasado. Sin embargo, recordarán, para alimentar la alegría o la tristeza, un fugaz amor en el presente día.

Cuando la relación estable se quiebra a raíz de una insípida cuestión, la cual se traduce en catárticos gritos, desagradables insultos y avergonzadas peleas, el presente día, que tiene que serlo para no olvidar, se transforma en un lacerado lúgubre día. Por viejos y absurdos rencores, o por haber descubierto una infidelidad, el Día de San Valentín pasa a ser el Día de los Muertos. No por el hecho de que los (¿ex?) amantes se muelan a golpes, sino porque de por sí el amor perece como consecuencia de dos corazones rotos.

Más que breve, un delicado suspiro para los que no poseen ese ángel materializado en el día. Cupido o no le ha prestado atención a aquella solitaria alma que busca migajas de labios, o usa su arco en forma selectiva, no aleatoria. Esta persona no puede saber, o sentir, lo que es el Día de los Enamorados simplemente porque no ha tenido en sus brazos una pareja. No todos festejan este día. A pesar de que es un día soleado, algunos o muchos, sienten sobre sus cabezas una ligera llovizna que recorre sus pómulos y una sombra ennegrecen sus inocentes rostros (¿Un cortejo fúnebre ejecutado por un delicado violín?) Cómo no sentirse mal si aquellos espectros vagan para que alguien se les acerque, los abrace y les diga “te quiero”. Pero no. Son rechazados y botados al cesto de basura como algo inservible sin ni siquiera haberlos conocidos. Aquella persona sólo le resta pasar este día mirando hacia otro lado, porque en los alrededores los amantes unen sus corazones. Una sinsabor y una (¿una sola?) lágrima para el solitario/a.

Esta misma persona que se pregunta por aquella que está a un par de metros ¿por qué le resto importancia? Mira cabizbajo, se da vuelta y se retira en forma desilusionada ante la apabullante escena del amor malogrado. Otro día y oportunidad para el malogrado alcance de un amorío. No intenta suicidarse para nada. Al contrario, quizás tengo una pequeña llama de anhelo en su alma que le proporciona un poco más de vida y de no bajar los brazos. Algún día, no esperen una fecha concreta escrita en el cielo (si es así, alquilemos globos aerostáticos y contemplemos las nubes para esperar por la fecha idílica), cuando menos los esperemos, ese ángel tan esperado nos llamará a nuestras espaldas y nos dará un beso como si fuera el último de nuestras vidas.

Para aquel que recién empieza un tierno amor con ese ángel, este día es una gloriosa jornada, debido a que en su vida ha experimentado unas bellas y placenteras sensaciones como besar en forma apasionada, tomar la mano y abrazarse. Cómo no olvidar el idílico susurro que esconde un pequeño secreto guardado en el fondo del corazón. Un secreto que no es sino un te amo profundamente develado por la llave bañada en besos. Se estrenan los regalos para el sujeto enamorado en forma mutua. Una íntima cena cierra la velada de un día especial. Los novatos amantes saben lo que es sentirse amados.

Cuando se ve a aquellos amantes que se besan, la gente a veces los contemplan porque la escena es admirable. Sin embargo, otras veces, la miran con resentimiento porque tienen celos; otras, les parece indiferente porque le restan importancia o no tiene sentido; y otras, les parece algo ridículo el estar besándose con otra persona. Entonces, no saben lo que es el amor puro y tierno. Para algunos les parecerá algo bobo, pero para otros, es un orbe de deleitables sensaciones. Y eso es se aprecia.

La fragancia de las flores, el dulce sabor de los bombones, la emocionante película visto en las butacas, la romántica caminata por un jardín, el bello paseo en carreta tirado por los heroicos caballos, la exquisita velada a la luz de la luna, el lecho, etc. Y entre todos esos inmemoriales momentos, besos, caricias y susurros enmarcan la tan hermosa y tierna ventana del amor. Una ventana que siempre está abierta al amor correspondido, por donde entra la brisa protectora de ese ángel que el cielo tenía guardado exclusivamente para él/ella. ¿Será por eso que este radiante día es muy especial?

Larga Vida a San Valentín!!!!!

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