domingo, 2 de noviembre de 2008

Vestigios


Según Kerbrat-Orechioni, se pueden destacar las siguientes competencias lingüísticas, siempre dadas por una determinada situación…” repite una y otra vez Andrea para sí misma para poder dar el parcial de Teoría de la Comunicación I. No resulta complicado el tema. Quizás el problema radica en que ha estudiado lo suficiente para dar el parcial dentro de tres días. Su cabeza se apoya sobre su delicada mano. Pareciera que su cabeza pide un poco de descanso. Su mano, bien complacida. La lámpara ilumina tenuemente sus apuntes que redactó con su puño y letra. La luz de la misma se proyecta sobre las palabras que ella remarcó con su resaltador azul. Escribe como si su mano respondiera a los mandatos de sutileza y mesura. Cada letra que escribe en su cuaderno pareciera ser impresa bajo una bella melodía. Sus ojos marrones dejan por un lado sus apuntes para dirigirse al reloj con forma de gato. Marcan las 17.30 hs. “Por hoy basta” murmura.

Cierra su cuaderno de apuntes y apaga la lámpara. Se levanta de su silla giratoria y estira sus delicados brazos hacia arriba mientras cierra sus ojos. Cuatro horas de estudios requieren luego un poco de descanso. Abre sus ojos y se tira sobre su cama. Gira su cabeza a la izquierda y ve al sol en su mejor momento. Luego gira su cabeza lentamente para ver el techo. Sonríe levemente. “Dos hojas y termino” piensa. Se levanta rápidamente de su cama y se dirige a la cocina. Baja por las escaleras y prende la pava para tomar un té. Luego de cinco minutos, la pava hierve. Abre la alacena y saca un saco de té. Lo pone en la taza con un par de cucharadas de azúcar. Vierte el agua sobre la taza, mezcla con la cuchara y toma el té a sorbos. Contempla el jardín a través de la ventana de la cocina. La tarde está hermosa, tal como ella. Luego de quince minutos, termina de tomar la infusión. Lava la taza y la pone en el secaplatos. Atraviesa el comedor y se dirige a la puerta parta salir. Abre la puerta con sus llaves. Sus padres no llegan a la casa sino hasta pasado mañana por asuntos de trabajo. Cierra la puerta. Las flores que están alrededor del porche son sacudidas por la delicada brisa. Parecen saludarla. Abre la pequeña reja y mira a los costados. Luego la cierra. Decide despejar su mente luego de haber estado atornillada frente a los apuntes universitarios. Necesita dar un paseo.

Cruza la calle. Divisa un par de chicos que juegan a la pelota en la plaza que está continua a su casa. Se adentra en la plaza. El pasto, bien cordado. Un par de parejas están recostadas sobre el pasto. Los mimos se encargan de hacer un enternecimiento aún más de la cuenta. Los árboles dan un cierto aspecto de colosos que piden que se los respete. Contempla el cielo. Más despejado, imposible. El pasto verde da paso a un colchón de hojas pardas. Ella se da vuelta y ve a las personas que dejó hace un rato. Teme ir sola por aquel lugar. “No pasa nada An, seguí adelante” Se da vuelta y se adentra en el bosque. Es increíble como Andrea pasa de un lugar tan bello a otro mucho mejor. Camina y escucha sus propias pisadas sobre las hojas mustias. Observa el bello follaje. Sigue caminando con seguridad. Luego se sorprende al ver a lo lejos una casa, la cual se encuentra en medio de un follaje. Se queda maravillada al verla. Tiene aspecto antiguo y al parecer, está abandonada. Sus bellos ojos se dirigen hacia la fachada. Luego se detiene. Observa que tiene doble piso y las ventanas están descubiertas. No poseen vidrio, sino que tiene cortinas verdes. “Sí, está abandonada” asevera. Agacha un poco su cabeza y mira que la casa está rodeada por arbolillos. “Es un desafío” piensa. Sonríe y atraviesa el pequeño laberinto. Atraviesa ramas y ramas. Sus manos las apartan. Escucha un par de graznidos de gorriones. Nada la detiene. Luego de tres minutos, Andrea ve a pocos metros suyos un terreno despejado. “La salida” dice. Finalmente sale del inofensivo laberinto. Y tiene frente así la casa antigua. “Que linda que es”. La mira de arriba para abajo. Luego mira a sus alrededores. Un jardín un poco descuidado, pero tan hermoso que pareciera que los ángeles viene a visitarlo. Luego se acerca lentamente a la puerta. Es marrón oscura. La lluvia hizo que se deteriorara un poco. Por seguridad, golpea la puerta. Nadie. “Evidentemente, nadie vive acá” piensa. Mira el picaporte. Lo agarra y abre con mucho cuidado. Sin el menor rechinido, Andrea ingresa a la casa.

Tiene un poco de pavor, pero su mente no le susurra que se de vuelta y que emprenda un viaje a su casa inmediatamente. No hay miedo, sino ensimismamiento. Ternura. De por sí, el interior de la casa está vacía. Sólo hay trastos viejos, un sofá y un sillón. La única iluminación proviene de las ventanas. Se da cuenta que no todas tienen cortinas. Algunas tienes pequeñas puertas marrones, similares a las persianas. Alguna que otra madera yace en el piso. Ella trata de no tropezar. El espacio es mediano. Se da cuenta que tiene tres bibliotecas que acaparan la pared que tiene frente suya. Estas bibliotecas disponen de vidrios. Ella se acerca y mira a través de ellos una cantidad impresionante de libros. La literatura domina el paisaje. Libros anticuados, pero que seguramente tratarán de temas interesantes de la vida. Luego de seguir su mirada a los libros de derecha a izquierda, se percata de que hay una escalera caracol. Tiene una formica increíble. Está esculpida perfectamente. Ella levanta su cabeza para ver que habrá arriba. Decide subir apoyando su mano sobre el pasamano. Mira tanto hacia abajo como arriba. Luego de dos vueltas se encuentra con un pasillo con las paredes celestes y una alfombra parda con rombos violetas. En frente una puerta entreabierta. Se ve un poco de luz. Ella avanza tímidamente. Abre lentamente la puerta y se encuentra con un desván. Una ventana deja entrever un poco la luz del sol. Ingresa a la habitación y ve más trastos viejos. Revistas y diarios de la década de 1960. Un montón de juguetes puestos en varias cajas. Un caballete y un cuadro con un dibujo de una mujer hecho con un lápiz. También observa que hay una pila de telas de diferentes colores apiladas en un sillón. Ve bellos cuadros de caballos y bosques colgados en las cuatro paredes del desván. Luego ve unos ojos que la observa. Se asusta. No sabe que hacer. Pronto se da cuenta que son sus ojos reflejados en un espejo. Tal espejo es tapado por un montón de cajas apiladas. Observa que adentro de las cajas hay álbumes de fotos titulados “Mis recuerdos” Ella saca las tres cajas que tapan al espejo. Las pone al costado y se da vuelta para ver al espejo. Es un espejo con forma de óvalo. La madera ni siquiera fue carcomida por la humedad. Parece que hasta es nueva. Brilla. Las cajas lo protegieron del polvo de la suciedad. Luego, Andrea se refleja en el espejo. Sonríe. Su cabello negro hasta sus hombros. Su corto flequillo. Su rostro angelical. Sus penetrantes ojos marrones. Su camisa de mangas largas con rayas rojas y blancas y celestes. Los jeans azules. Sus zapatillas negras. Todo bien. El reflejo pide otra cosa más. Una cándida sonrisa. Así el espejo podrá tener más valor significativo. Luego mira en la parte superior del espejo un par de palabras. Se acerca un poco para leerlas “Si un día me desvanezco, agarra mi mano fuertemente y abrázame” Tales palabras fueron escritas artísticamente. Con un increíble pulso. Ella pasa su índice sobre las palabras y se enternece. Quizás la persona que vivía en este lugar las escribió. Quizás un ángel. Quizás un alma. Quizás alguien que siempre tuvo en su corazón y mente a una persona especial y que ahora protege a esta bella joven y la rodea de una cálida y confortante atmósfera. “Falta un tierno beso” susurra dulcemente Andrea, contemplando aquellas palabras escritas con una sonrisa. Palabras que las llevará a su casa y las guardará en sus bellos sueños.

Larga Vida a la Inocencia!!!!!

3 comentarios:

an dijo...

Hola Fer!!!!!

muchas gracias por el posteo!!

me re gustó!! es una descripción así como bien introspectiva...y me encancto la larga vida a la inocencia =)

muy buen posteo, y ya sabés...excelente el blog!!

cuando salgo de todos los lios del corto reactivo el mio!!

besos!! q sigas bien!!

Fer dijo...

Hola An!

Simplemente lo escribí porque sos una lectora atenta a mi blog. Así escrbí un cuento teniuendo en cuenta tu personalidad.

Esperaré por tu corto!

Besos.

Larga Vida a Andrea!!!!!

Lalu dijo...

Hola Fer!!Espero que estes bien,gracias por pasarte de nuevo por mi blog.Te cuento algo?me encanta tu blog (aunque creo que ya te lo dije antes), creo que podria pasar horas leyendo tus historias!!
Te mando un beso!!