miércoles, 5 de noviembre de 2008

Aquí, allá y en todos lados


Brad se siente abatido por lo que acaba de escuchar. Es difícil continuar con la vida si un día todo lo más apreciado que quiso uno en la vida se desvanece así nomás, sin previo aviso. No se puede ser indiferente ante tal suceso. Sentado en una cómoda reposera, Brad mira el piso de madera blanca que compone el pórtico. Siente algo extraño en su garganta. Frunce sus cejas. Frente a él, se encuentra la razón de su tristeza, Melissa. Aquella joven que le hizo levitar el amor hasta el cielo crepuscular, ahora tal ave ha sido mutilada por un fuerte vendaval. Ella lo contempla como si fuera un pobre cachorro abandonado a la suerte del destino. Ella siente lo mismo que él. Pura desolación. El día es perfecto. Ninguna nube magra en el cielo. Solamente la oscuridad se ubica precisamente en el pórtico de Melissa. No es fácil afrontar que una apasionada y tierna relación acabe en forma abrupta.

Ambos digieren la situación malograda en forma agria. Melissa trata de de decir algo. Abre su boca pero la cierra. “Es… es… no se qué decir” apenas balbucea Brad mientras acaricia su mano izquierda. “Lo siento, Brad” dice Melissa mientras se toca su cuello delicadamente. Cómo uno en ese momento quisiera tener un borrador para quitar tal mancha que deja en el corazón y una mella en la mente. El alma se siente tan lúgubre que hasta los perros aúllan toda la noche como si estuvieran lamentándose frente a la luna. Brad abandona su mirada al piso y mira a Melissa sentada a pocos centímetros de él. La baranda es su asiento predilecto. La mira de pies a cabeza. Zapatos negros. Vestido azul. Bello rostro. Ojos celestes. Pelo de ángel dorado que cae sobre sus delicados hombros. Brad reprime sus lágrimas. Viéndola acá, en este momento, siente una sensación de dolor. Aquella joven que le mostró hace tres años la felicidad en estado puro fue una oda a la vida. Mientras Brad la mira, Melissa agacha su cabeza como si fuera que la estuviera juzgando por un crimen que no cometió. Ella no es culpable, sino el destino. O mejor dicho, el tiempo. Brad le dice “no te culpes Mel”. Él puede divisar en el bello rostro de Melissa una lágrima que vierte sobre su delicada mejilla derecha. Casi entre sollozos, la lánguida joven dice “no quiero terminar esta linda relación, pero…” lleva su mano derecha a su cara para secarse las lágrimas. “Te entiendo” alcanza decir Brad. Melissa levanta su rostro y lo mira. Ella recuerda cómo aquel caballero se le declaró con un simple pero profundo “te quiero” a la salida del colegio. También recuerda los planes que construyeron. Una casa, una feliz boda y luna de miel y un hijo. Las ilusiones pronto sucumben ante la tentación del azar.

Brad mira aquel bello rostro que ahora parece enlutado. El velo es su mechón rubio que cae sobre su semblante. “¿Recordás la primera vez que salimos juntos al cine?” Ella asienta la cabeza. “Antes de que comience el film, cuando la pantalla se oscureció te tome la mano y te susurré al oído: te amo. Y te di un beso en la mejilla” Melissa dice: “Sí, lo recuerdo. Pensar que aquella escena la repetimos en todos lados: en la plaza, en nuestras respectivas casas, en el colegio, etc.” Brad asienta. Se escuchan los graznidos de los pájaros. Una tibia brisa sienten estas almas. Los dos perros duermen apaciguadamente sobre el césped. La tranquilidad y languidez reina en los rostros caninos. El silencio cubre la cruda atmósfera. Brad dice: “Sí, en los lugares que siempre concurrimos… perdón (suspira)… concurríamos, nos dábamos besos y en cada lugar te decía: ya sea aquí o allá, siempre te voy a llevar en mi corazón”. Pronto, Melissa rompe a llorar. Se lleva su mano derecha a su cara. Su cara apunta hacia sus manos. Brad se levanta de la reposera y acude a ella. Acaricia el rostro de Melissa como una forma de consuelo. Levanta su rostro delicadamente con su dedo índice. Su rostro aún es más bello cuando está triste. Brad le dice: “No puedo decirte que no llores, Mel. Desahogate” Ella apoya su cabeza sobre el pecho de Brad y le dice entre sollozos: “aunque pase los días, meses y años, siempre te voy a recordar. Sos y serás una persona excelente”. Brad cierra sus ojos y acaricia el suave peinado de Melissa. “Y yo te tendré en mi alma para siempre” susurra Brad. Aquél joven quiere recomponer la relación, pero el maldito tiempo desgastó tal unión. El destino alza la copa de la victoria. Melissa trata de decir algo, pero no atina a decir nada. Ella es conciente de que su noviazgo fue carcomido como una dulce tentación de una manzana. Ambos se dan cuenta que el tiempo jugó una mala pasada. “No es que me harté de vos, sino que algo pasó entre nosotros que hizo que esta relación se acabara… el tiempo…” dice Melissa e interrumpe Brad: “El tiempo nos ha dicho de que debemos separarnos para siempre. No puedo ser mentiroso y decirte de que seamos de ahora en más amigos porque siempre caeremos en la inevitable tentación de rememorar los momentos que pasamos juntos. Eso me duele…No podemos ser amigos”. Melissa dice “Sí… lo…lo entiendo”. Melissa despega su débil cabeza del pecho de Brad y se observan sus rostros. Pura melancolía. Brad agarra las manos de Melissa. Están frías. Las acaricia tiernamente. “Es… es hora de partir. Acordate que siempre te voy a llevar en todos lados” Brad tiene los ojos vidriosos. Asoma una voz quebradiza. “Brad, siempre te voy a recordar como mi gran y único amor” dice Melissa. Separa sus manos de Brad. Luego, ella saca de su bolsillo una cadena de oro que él le había regalado cuando cumplieron el primer aniversario de noviazgo. La pequeña cadena lleva un corazón donde está inscripta las palabras B&M. Él la agarra y se la pone alrededor de cuello. “Gracias, Mel. Yo también tengo algo para vos”. Brad saca de su bolsillo una flor de cerezo que ella le regaló cuando se dieron él último beso en un jardín. Ella lo agarra y lo mantiene en su mano. Luego se toman de vuelta de la mano. “Te amaré, Brad” “Y yo también, Mel” Silencio absoluto. Poco a poco se desprenden sus manos. Adiós a las caricias y besos. Final del dulce idilio.


Larga Vida a la Reconciliación!!!!!

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