domingo, 5 de octubre de 2008

Un agrio cóctel


Barry Egan, Charlie Kauffman, Joel Barish… Uno se preguntará quiénes son estas personas. En realidad, son personajes de películas. El primer personaje lo interpreta Adam Sandler en el film Punch Drunk Love (Embriagado de Amor, 2002), el segundo lo interpreta Nicholas Cage en Adaptation (El ladrón de Orquídeas, 2002) y el tercero lo interpreta Jim Carrey en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos, 2004) Ahora, ¿qué los une? Simplemente, la timidez y la soledad.
Van de la mano ambos términos. Quizás, mantienen una relación causa-efecto.
¿Cómo explicar la timidez?... No es fácil… Pareciera como si uno se encogiera como una diminuta partícula, como si todo lo que temiera en su vida estaría acechándolo en frente suyo (no lo comparemos con la paranoia) Aquella persona no es sino introvertida, introspectiva y reservada. Lo que más domina es la cuestión del silencio. O sea, el tímido peca por ser muy callado. Quizás por no querer arruinar una determina situación. Esto implica cero exposición con el público (no nos confundamos con el pánico escénico) Se encierra en sus propios sentimientos como forma de autocompasión (abandonemos la idea de vivir en una burbuja de aire para aislarse del mundo) No mira hacia delante suyo, sino que mira con los ojos puestos en el piso, porque no quiere mirar a los ojos de quien le habla. El suelo pareciera ser su único confort. No quiere que lo mutilen con la mirada (nada que ver con una cita al oculista). Por eso se refugia en el suelo. En fin, teme. Teme ser herido por alguien. O peor, teme de tener ilusiones.
La soledad… puede darse, concientemente, por elección de la persona o por condena (algunas veces se la acepta francamente, sin pudor) Uno elige estar en presencia de la soledad (algo contradictorio, ¿no?) para sentir cierto confort y tranquilidad consigo mismo. Para no abrumarse con todos los problemas que lo aquejan en su vida (admitámoslo: todos tenemos problemas, ya sean insignificantes -como perder una uña postiza- o problemáticos -como perder el amor de tu vida) Aquella persona solitaria elige un cómodo lugar y mira hacia la nada de ese lugar. Piensa, piensa, piensa… piensa en su vida solitaria. Puede sentir tristeza por llevar esa vida (no es recomendable) o decirse a si mismo que es mejor estar solo que mal acompañado (es preferible, aunque uno lo dice con cierta amargura)
En cambio, la soledad también es una condena. El destino lo quiso así. Es más, hasta creo que se burla de aquella frágil persona. Cada día y noche sufre esa condena de estar solo. Solo como un viento en el campo (tal como escribió Anton Chejov en su obra teatral El Canto del Cisne) Quiere acercarse a esas personas con el solo objeto de entablar una simple conversación sobre algo cotidiano, pero no. Es esquivado como una esquina. Le restan a aquel individuo importancia. Pareciera como si estuviera dando lástima, pero no es así. Sólo quiere buscar un alma para poder intercambiar unas cuantas palabras y escucharla, pero no. El destino vestido de negro clava un puñal en su alma y lo deja encajado en medio de ella. Mientras que la persona lucha por sacarse de encima esa triste condena, el destino se ríe maliciosamente. A tal persona no le queda otra más que resignarse, cerrar sus ojos y aceptar la cruda verdad: la de estar sola.
La cuestión es poder autosuperarse y romper con aquella timidez y desgarrar para siempre la lóbrega soledad. Puede que lleve tiempo ser extrovertido y tener una tierna compañía al lado en las buenas y en las malas, pero siempre hay que tener esperanzas de que un día, cuando uno menos lo espere, aquella timidez y soledad serán un trago amargo de nuestras vidas para luego ser borradas de nuestra alma. Y así, aquella diminuta y frágil persona va a poder progresar sin ningún temor porque sabrá que el destino, esta vez, no se va a reír de ella, sino que va a acompañarla con una cálida palmada en el hombro.

Larga Vida al Acompañamiento!!!!!

1 comentario:

an dijo...

Hola Fer!! cómo estás??

yo bien...admirando tus posteos...

q cierta es la cuestión de la timidez y el apego por mirar al piso...no?

Y la soledad...a veces, cuando uno es quien la elige...la elige tanto que la misma soledad es quien en realidad nos elige a nosotros...no se si se entiende...es rebuscado.

Tb es verdad que hay una especie de "resignación" o algo así cuando se dice "mejor solo..." y se apela al autoconvencimiento, no??

Bueno, nos estamos viendo! en estos días voy a actualizar mi blog. te llegan mis comentarios?? porq los tenes con moderador no?

Gracias x pasar siempre x mi blog y dejar saludos/palabras de aliento. besos!!