jueves, 2 de octubre de 2008

Y el árbol fue el testigo…


Aquella tarde en que el sol caía y en que los pájaros volaban alrededor del jardín, te besé. No fue un simple beso, sino que era mi primer beso. Al principio tuve medio de besarte porque sinceramente no sabía que sensación se percibía. Nos miramos por un par de segundos y nuestras miradas se perdieron en un mar de enternecimiento. Me sonrió como si fuera el sol que la ilumina cada mañana y yo no pude proferí ni una sola palabra porque aquella sonrisa me hacía acodar a lo que es tener una plena felicidad en el alma. Ella apoya soslayadamente su cabeza sobre mi pecho. Puedo sentir la sensación de que mi corazón va a estallar, pero de pleno cariño. Luego la abrazo para que no desaparezca de mi vista, para que el viento no me la arrebate de mi vida. Me mira y me susurra unas palabras: “Mi corazón es tuyo de ahora en adelante, por lo que nunca vas a estar solo”. La miro y veo que vierte unas lágrimas que delicadamente corren sobre sus mejillas. Estaba realmente emocionado. Le dije: “Si tu corazón es mío, mi alma te pertenece para que la cobijes con tu ternura”.
Y nos besamos. Pude superar aquel miedo de dar el primer beso. Miedo porque no quería ser lastimado, o peor, porque no quería ilusionarme con aquel bello paisaje. Los pájaros cantaban felizmente y las hojas de todos los árboles del jardín se desprendieron de las ramas para que se inicie una lluvia de hojas que adornaran el pasto y cubrieran el mismo con un lecho. Mientras la besaba, no había pensamiento alguno en mi cerebro. Sólo el roce de sus tiernos labios cubrió todas las zonas de mi cerebro. Estaba feliz y emocionado. Luego de habernos dado el beso, nos abrazamos y nos tendimos sobre e lecho de las lúgubres hojas de otoño.
El crepúsculo embellecía ese memorable momento. Quería que ese pasaje de mi vida se quedara para siempre en el jardín, así que la tomé de la mano, nos levantamos del lecho y dibujé un corazón en un joven árbol a fin de que el amor que empezamos a construir se mantuviera firme con el paso del tiempo. No quise pensar en nuestro futuro. Preferí contemplar nuestro presente juntos siempre con una mirada, una caricia sobre el rostro y un tierno beso….

Larga Vida al Primer Beso!!!!!

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