
Tener 23 años… Tal como le dije a una compañera de clase: “no es lo mismo tener 23 años que 22”. Esto no implica sólo el cambio de cifra, sino la idea de que otro año se va y deja atrás un puñado de recuerdos valiosos. La nostalgia sigue su marcha para adentrarnos hacia un paraíso de bellas imágenes que nos remontan a la felicidad de ser un niño.
Desde el primer minuto en que uno cumple 20 años de vida, uno ya empieza a replantearse lo que vivió otrora. Uno ya es conciente de lo que es haber vivido, ya sea plenamente (mejor) o no, una etapa en donde prácticamente se esfuma el hedonismo y la alegría anodina. Es decir, lo superficial de la vida desaparece de un día para el otro.
Con esto no quiero decir que entramos a una etapa en donde nos amargamos o por ponemos lúgubres por algo sensible (¿está mal padecer sensiblería?)
Ciertamente, uno abandona la “cuna de oro” poco a poco, o mejor dicho, la guarda en el altillo para siempre. Aunque uno sube para ver la cuna y contemplar el pequeño universo que recreábamos en la misma con los juguetes y los móviles que eran protagonistas y testigos de una felicidad, la de ser un niño.
Luego sobrevendría lo que sería el último grito de felicidad de corte hedonista: “la edad del pavo”. En esa etapa, el niño que creíamos haber guardado en el fondo del corazón y que su fantasma se había cobijado en la cuna del ático, se asoma para dar una última probada de alegría infantil. La cuestión era la alegría de tener alegría. Simplemente tener una sonrisa de oreja a oreja aún en la lluvia o en la tempestad.
Sin embargo, el hedonismo de ser alegres implicaba molestar a otros individuos que no sentían o compartían cierta tendencia a la “edad del pavo”. Era forzado sentir algo especial autorizado por lo que llama el cantante de Radiohead, Thom Yorke, “la estupidez de la extrema derecha”. Pero más adelante me ocuparé de ello. Estamos hablando (o escribiendo) del pasado, del bueno concretamente.
Las salidas con los amigos, el primer amor, los viajes, las fiestas, etc. Era todo movilizado por el niño interior que se ocupaba de sacar al máximo lo infantil de nosotros. Ya por ese entonces, la “cuna de oro” se acerca a la puerta del ático para observar nuestra dicha. Y la contempla detenidamente.
Luego viene la etapa de las obligaciones y las responsabilidades (trabajo, compromisos con la familia, etc.). Tomar la situación que nos rodea en forma seria (que no es lo mismo que tomarlo en forma amarga). La idea es progresar, mirar para adelante, proyectar metas en la vida. Sin embargo, a uno le agarra el viejazo (que no incluye el pack de monóculos, pantuflas, bata y pipa), no en el sentido de agarrar el bastón y ponerse la boina (¿Moda Retro?), sino de recordar lo bello que fue vivir siendo un niño y adolescente.
Hacer una momentánea pausa en la agitada vida cotidiana vida de uno y descansar la mente. Apoyar la cabeza en forma soslayada sobre el balcón. Y sentir una profunda nostalgia de la vida. Recordar alegremente o con lágrimas sin llanto la felicidad de evocar bellos pasajes de la vida. La “cuna de oro” abandona el ático para siempre para luego instalarse nuevamente en nuestra habitación y traer una delicada brisa de tierna nostalgia. Finalmente, nos sentimos envueltos en el recuerdo. Y eso es de agradecer dichosamente.
Larga Vida a la Nostalgia!!!!!
3 comentarios:
ES CIERTO CUANDO UNO PASA LOS 20 COMIENZA A REFLEXIONAR EN LO VIVIDO, Y AQUELLA "CUNA DE ORO" A LA QUE IDENTIFICO CON LA INOCENCIA SE ESFUMA, LA REALIDAD NOS ABASALLA Y EL VER QUE NUESTRO NIÑO INTERIOR NOS SALUDA DESDE LA VEREDA DE ENFRENTE, NOS DA NOSTALGIA, POR MAS QUE LUCHEMOS POR NO PERDER ESA NIÑES, ESE MOMENTO DE LA VIDA NO VUELVE MAS.
HASTA AQUELLOS COMPAÑEROS DE PRIMARIO CON LOS QUE NOS VIVIAMOS PELEANDO NOS DA UN POCO DE ALEGRIA EN REENCONTRARLOS.
PERO BUENO, VOS SABES FER QUE YO SIN UNA BROMA NO PUEDO ESTAR, ASI QUE SI SEGUIMOS CON ESTA ONDA PARECEMOS EMOS. JA JA JA
PERO OJO POR RECORDAR LA CUNA DE ORO QUE PASO, NO DEJEMOS DE VER EL SOMIER EN DONDE VIVIMOS AHORA. SEAMOS FELICES POR HABER PODIDO EN ALGUN MOMENTO TENER NUESTRA CUNA DE ORO Y HABER SIDO INOCENTES. HAY OTROS QUE LA VIDA NO SE LO PERMITE.
FER COMO SIEMPRE TE DIGO SOS UN GENIO, EL GUDY ALLEN ARGENTINO. UN ABRASO. MARISEL.
Hola Fer! cómo va?
y sí...larga vida a la nostalgia! me encantó la metafora de la cuna de oro, es algo muy real, y está expresado maravillosamente en tu posteo.
Estoy plenamente de acuerdo coon lo q leí...los 20, los compromisos, las presiones, etc.
Y ese refugio, esa cuna cargada de nostalgia...me encantó, sencillamente.
Gracias por leer y comentar mi blog...te confieso que sos la primera persona a la que le dí el link...(lo tengo como muy privado, no?)
Cuando recibí tu mail y leí la "sinopsis" de tu blog supuse que andaríamos en una sintonía parecida, al escribir las reflexiones, cosas que pasan, etc.
Te mando un beso, estamos en contacto, o por mail, o por blog, o por la facu!
De nuevo, gracias por los comentarios q me dejaste, y por los posteos en tu blog...son muy acertados.
Besos!! An...
Besos
Gracias, chicas.
Todavía hay gente como ustedes que no desdeñan para nada de la nostalgia.
Recuerdos, recuerdos, recuerdos...
Gracias por pasar!
Besos.
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