
Hace dos semanas me ha pasado algo a lo cual estoy acostumbrado y que ciertamente lo acepto con lucidez y franqueza. Hace dos años y meses conocí a una chica en la Facultad. El decir (o escribir) su nombre no viene al caso porque no quiero recrudecer el recuerdo, pero me veo obligado a seguir contando.
Con tal persona nos llevábamos bien debido a que teníamos cosas en común (música y forma de ser y pensar). Tal relación era fructífera sólo en lo virtual. O sea, entablamos una buena amistad sólo en el MSN.
Me acuerdo que chateando le pregunté si ella era igual tanto en el MSN como en carne y hueso, y ella respondió afirmativamente. Me quedaba tranquilo para ese momento.
A veces uno tiene esa ilusión de que encontró a esa persona especial que nos enciende la vida, y otras veces uno se da cuenta de lo que implica el término de ilusión, una construcción de la imaginación que tarde o temprano se desmorona.
Luego de varios encuentros en el MSN, yo pensaba que esa relación se iba a prolongar en los pasillos de la Universidad, pero me equivoqué. Cuando la vi, yo la saludé, pero ella parecía un témpano. Se la veía distante, cortante, sin tanto interés en conversar. Y cuando uno no puede forzar tanto la conversación sobre cualquier cosa (descartemos totalmente hablar del estado del tiempo o el del tránsito), a uno no le queda remedio que poner una excusa para retirarme amargamente (en mi caso), o a veces dando brincos de felicidad por deshacerse de tal persona.
Y hace poco estaba charlando con un compañero de clase y la veo, pensé que me iba a saludar pero la mirada estaba concentrada en abrir el picaporte, girarlo y entrar al aula que estaba al lado de donde yo curso. Quedé anonadado. Y eso me dolió.
Este es el típico caso de una persona con lo cual un día trabas una amistad o un buen compañerismo (aclaro que son dos cosas totalmente diferentes), y al otro día, eso queda en la nada. Esto se demuestra en el poco interés en el saludo o en el esquivo de mirada hacia otro lado para hacerse el estúpido.
Quizás ella no tuvo un buen día. Eso lo comprendo. Pero sería bueno charlar sobre la cuestión y despejar las dudas sobre sus problemas. Y así la amistad sea más fructífera.
Quizás me ilusioné con haber encontrado a una compañera de clase para trabar una sólida amistad y ella tergiversó totalmente todo.
Quizás no tiene tanta confianza con el resto de las personas. Pero si un día te elige como buena persona y al otro día te desconoce, eso es de lamentar mucho. La confianza se retira como una ráfaga de viento y adiós a la ilusión de tener una amiga.
Larga Vida a la Confianza!!!!!
Con tal persona nos llevábamos bien debido a que teníamos cosas en común (música y forma de ser y pensar). Tal relación era fructífera sólo en lo virtual. O sea, entablamos una buena amistad sólo en el MSN.
Me acuerdo que chateando le pregunté si ella era igual tanto en el MSN como en carne y hueso, y ella respondió afirmativamente. Me quedaba tranquilo para ese momento.
A veces uno tiene esa ilusión de que encontró a esa persona especial que nos enciende la vida, y otras veces uno se da cuenta de lo que implica el término de ilusión, una construcción de la imaginación que tarde o temprano se desmorona.
Luego de varios encuentros en el MSN, yo pensaba que esa relación se iba a prolongar en los pasillos de la Universidad, pero me equivoqué. Cuando la vi, yo la saludé, pero ella parecía un témpano. Se la veía distante, cortante, sin tanto interés en conversar. Y cuando uno no puede forzar tanto la conversación sobre cualquier cosa (descartemos totalmente hablar del estado del tiempo o el del tránsito), a uno no le queda remedio que poner una excusa para retirarme amargamente (en mi caso), o a veces dando brincos de felicidad por deshacerse de tal persona.
Y hace poco estaba charlando con un compañero de clase y la veo, pensé que me iba a saludar pero la mirada estaba concentrada en abrir el picaporte, girarlo y entrar al aula que estaba al lado de donde yo curso. Quedé anonadado. Y eso me dolió.
Este es el típico caso de una persona con lo cual un día trabas una amistad o un buen compañerismo (aclaro que son dos cosas totalmente diferentes), y al otro día, eso queda en la nada. Esto se demuestra en el poco interés en el saludo o en el esquivo de mirada hacia otro lado para hacerse el estúpido.
Quizás ella no tuvo un buen día. Eso lo comprendo. Pero sería bueno charlar sobre la cuestión y despejar las dudas sobre sus problemas. Y así la amistad sea más fructífera.
Quizás me ilusioné con haber encontrado a una compañera de clase para trabar una sólida amistad y ella tergiversó totalmente todo.
Quizás no tiene tanta confianza con el resto de las personas. Pero si un día te elige como buena persona y al otro día te desconoce, eso es de lamentar mucho. La confianza se retira como una ráfaga de viento y adiós a la ilusión de tener una amiga.
Larga Vida a la Confianza!!!!!
4 comentarios:
hola..
te agregué como link en mi fotolog! asi te leo mas seguido,jeje es interesante lo que escribis, la ilusión.. esa reflexion, cuanto acierto en esas palabras.
hoy no tengo palabras para escribir, me esta costando mucho pensar. lo mejor, che! abrazo
Hola Fer. Bienvenido al mundo del blog! te aviso que es altamente adictivo ¡ja!.
Con respecto a lo escrito; supongo que las relaciones virtuales son mas faciles; menos comprometidas, y se manejan con la imponidad que te dan algunos signos (al telefono, sali a comer, no conectado).
Tiene que ver con estos tiempos "modernos" supongo. Pero todavia hay mucha tela que cortar. Se abrio el debate!
Un beso enorme
Muchas Grazias por pasar.
Que se le va a hacer, son cosas de la vida,
Besos.
Veremos con el paso del tiempo si soy adictivo...
Mi profesora de arte...tanto tiempo sin verla señorita.
Grazias por pasar!
Prefiero una relación no virtual, asñi no me deslisiono mucho.
Besos.
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