miércoles, 24 de diciembre de 2008

Xmas


Agarrando un pequeño arreglo floral entre sus pequeñas manos, las quince niñas vestidas de blanco salen del vestíbulo acompañadas de su joven directora. Las pequeñas experimentan un poco de temor ante tanto público. Sin embargo, imperan en sus corazones la alegría de hacer de este día, el día de sus vidas. Luego de salir por el vestíbulo, atraviesan un pasillo con una gran alfombra a cuadrille. Colores verdes, rojos y amarillos tapizan el suelo. La directora conduce al grupo infantil hasta llegar a la puerta. Luego atraviesan la puerta corrediza. El público estalla en aplausos. Apenas se distingue a la vasta cantidad de personas que concurren al acto. Las niñas están muy felices, ya que sus padres le sonríen de oreja a oreja. Multitud de flashes de cámara se disparan sobre la caminata que hace el grupo. De entre ese grupo, sobresale Nicole, quien se le sale el corazón de la boca. Está muy feliz, porque una vez más se celebra Navidad en su temprana edad.

Las niñas hacen una fila mirando hacia el público dispuestas a cantar gloriosos villancicos. El canto es una melodía alegre que endulza los oídos de los padres. La joven directora, quien está atrás se emociona. El coro adulto de atrás ayuda con la melodía. El árbol de Navidad brilla por su presencia. Tras 45 minutos, el acto finaliza. El público aplaude como si fuera la última vez de su vida. La directora del acto agradece la compañía de los padres, como así también el de sus hijos, protagonistas del maravilloso evento. Luego de aplaudirla, los padres buscan a sus hijos. Los mismos corren hacia ellos y los abrazan fuertemente. Los padres de Nicole la abrazan y la besan.
¿Fue lindo?” les preguntó Nicole. “Maravilloso, hija” dice emocionada su madre, Raquel. Su padre, Tomás, la agarra entre sus brazos y la besa. “Excelente” le dice. “Vamos a casa” dice en forma alegre Nicole. Sus padres asientan la cabeza con una gran sonrisa.

Luego de saludar a la directora y a algunos padres e hijos, la familia de Nicole parte hacia su casa. No queda tan lejos, por lo que prefieren ir caminando. Nicole se ubica entre sus padres para que le agarren sus manos. Este ángel ve con mucho cariño las casas que pasa. Todas con adornos florales, muérdagos y luces con todos los colores del arco iris colocadas en las rejas que parpadean sin cesar. Algunas luces recrean imágenes como las del trineo con Papá Noel o las de una estrella fugaz o las de un árbol de Navidad. Apenas Nicole puede escuchar las voces que emergen de estas casas. “Te quiero, ma”, “Vamos afuera a jugar”, “Hijo, te doy el regalo de antemano”, etc. Voces que presagian una dulce noche.

Luego de veinte minutos de caminata, Nicole y sus padres arriban a su casa. Tomás toca el timbre y en la angosta ventana que está a la par de la puerta, alguien corre la cortina roja. Es Darío, el tío de Nicole. Sonríe y dice: “¡llegaron!”. Cierra la cortina y les abre la puerta. Saluda a Raquel y a su hermano y levanta a Nicole con sus manos. Ella carcajea mientras su tío le dice “mi gran y única sobrina” La baja al piso y ve a una gran cantidad de personas dispersas en el comedor. En realidad, es toda la familia. Ella corre hacia cada uno de ellos. Saluda a sus abuelos que están sentados en los sofás con un gran beso. Así hace lo mismo con sus tíos y amigos de sus padres. Son alrededor de veinte personas a las que saluda con un gran abrazo. Tiene una noche fantástica.

Su madre la lleva al dormitorio para cambiarla. Suben por las escaleras y abre la puerta. La habitación color rosa claro engalana la pieza de Nicole. Se sienta sobre la frazada verde de su cama y Raquel abre las puertas del placard. Le saca un pequeño vestido blanco similar al que usó en el acto de esta noche. La ayuda a cambiarse de ropa. Parece un ángel dorado. Le faltan sólo sus alas para volar. La madre la abraza y bajan juntas hacia al comedor. Luego la acompaña a la cocina. Las hermanas de Raquel están a punto de terminar de cocinar. Tres corderos, tres pavos y una gran ensalada rusa son el menú de esa noche. Nicole ayuda con llevar los cubiertos y los platos. Sus tías ponen el mantel sobre la gran mesa rectangular. Luego ponen las servilletas, diez velas y tres adornos florales. No faltan jarros con jugo, agua y varias botellas de gaseosa. Luego de estar lista la mesa, el menú llega a la misma. Todos concurren a la mesa.

La mesa es protagonista de anécdotas y chistes que cuenta toda la familia. Luego, su madre le pide que cante algo. Nicole canta suavemente Noche de Paz. Ni bien termina, todos los miembros partícipes de la mesa la aplauden. Le sacan fotos. El reloj marca las 23.25 hs. Luego de haber cenado, se trae las golosinas: garrapiñadas, barras de chocolate, budín, pan dulce, nueces, caramelos, etc. Lo dulce nunca debe faltar. Nicole se baja de su silla y se sienta en las faldas de su padre. Él le besa su pelo dorado. Le pregunta si está bien. Ella sienta feliz con una sonrisa. Están a punto de ser Noche Buena. Los fuegos artificiales vienen asomando. Tomás prende la televisión para cerciorarse del horario. Faltan dos minutos. Lo suficiente como para que Darío sirva a cada miembro de la familia una copa de sidra. A tiempo. Faltan diez segundos. Todos levantan sus respectivas copas. Es Noche Buena. Los fuegos artificiales emanan fluidamente. Todos se abrazan y se dan un beso. Nicole lagrimea. “Felicidades” escucha decir. Todos ríen. Raquel les propone ir hacia el árbol de Navidad dispuesto en el otro comedor. Nicole espera con entusiasmo su regalo. Más allá del regalo que recibirá por parte de Papá Noel, lo que más le importa es que este día nunca se le va a borrar de su mente. Pasó una cándida y bella noche tanto en la escuela como en su casa, rodeada de afectos y seres queridos. Tendrá que esperar otro año más para que se repita esta dulce experiencia. Y ella la esperará con toda la alegría de su corazón.

Larga Vida a la Navidad!!!!!

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